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Empiezan
los actos del Año Pere Tarrés 2005
Los
organizadores de esta conmemoración, promovida por el Colegio
de Médicos de Barcelona, destacan que el objetivo es
"presentar al médico catalán, recientemente beatificado, como
un modelo para la sanidad española"
Estamos ya inmersos en el Año Pere Tarrés
2005, una iniciativa del Colegio de Médicos de la
provincia de Barcelona que representa, entre otras cosas, el
primer reconocimiento oficial de una entidad civil al médico y
sacerdote catalán tras su beatificación el pasado 5 de
septiembre. Los organizadores han programado 5 grandes actos
públicos, que empezarán el 25 de abril, y apoyan otras
convocatorias impulsadas por diferentes entidades, así como
algunas iniciativas ciudadanas entre las que destaca la de
poner el nombre del doctor Tarrés a una calle de Barcelona.
"Queremos presentar al médico catalán como un modelo para
la sanidad española", asegura Xavier Sanz, uno de los
miembros del grupo coordinador del evento. Y es que el nuevo
beato Pere, como también recuerda el comisario del Año Tarrés,
Josep Maria Simón, "ya era santo ejerciendo la medicina,
antes de entrar en el seminario". Es el gran argumento de
muchos médicos para difundir la personalidad y el mensaje de
este catalán universal, pero no sólo entre los creyentes, sino
entre millones de ciudadanos españoles y
europeos.
El programa se presentará oficialmente este
martes 22 de febrero en el Salón de Actos del Colegio de
Médicos de Barcelona (Paseo de la Bonanova, 47), donde
intervendrán el presidente de la entidad profesional, Miquel
Bruguera, y el propio comisario del Año Tarrés y presidente de
Médicos Cristianos de Cataluña, Josep Maria Simón. El primer
acto, previsto para el 25 de abril a las 18.00 horas, será una
lectura pública de poemas del beato Pere. Después, el 7 de
mayo, tendrá lugar en Lérida una sesión conmemorativa
organizada por médicos de las comarcas del Segrià y Les
Garrigues. Para el 31 de mayo, se ha reservado el acto
central, que incluirá la inauguración de una exposición que
exhibirá, en la sede del Colegio de Médicos y en diferentes
soportes, los momentos más importantes de la vida del beato.
Participarán en el acto, entre otras personalidades, el
arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, y el ex
presidente de la Generalitat Jordi
Pujol.
Ya para después del verano, se preparan tres
actos más. El primero, con fecha por determinar, será un
recorrido por lugares vinculados a la vida del doctor Tarrés
en Manresa, la ciudad donde nació. El 25 de octubre a las
19.30, se celebrará la entrega de premios del Concurso
Literario Año Pere Tarrés, convocado especialmente con motivo
de este evento. Finalmente, para el 16 de noviembre, está
prevista la colocación, a las 13.00 horas, de una placa del
Colegio de Médicos en la calle Gran de Gràcia de Barcelona,
como homenaje de la sociedad civil a Pere
Tarrés.
Otras iniciativas para homenajear una vida
ejemplar
Por otro lado, el Colegio de Médicos ha expresado
también su apoyo a las convocatorias organizadas por otros
colectivos cívicos y cristianos. Es el caso de la colocación
de una escultura en el barrio de Sarriá, muy ligado también a
la vida de Tarrés, y un ciclo de conferencias en el Oratorio
de San Felipe Neri, situado en el barrio de Gràcia la capital
catalana (calle del Sol, 8). Las próximas sesiones serán el 28
de febrero (El Doctor Tarrés, médico en el barrio de
Gràcia, a cargo de Xavier Sanz), el 25 de abril (a cargo
de Albert Mussons, concejal de Cultura del distrito de Gràcia)
y el 23 de mayo (a cargo del obispo auxiliar de Barcelona Joan
Carrera).
Cabe destacar, además, la conmemoración coincide
con el centenario del nacimiento del médico y sacerdote
recientemente beatificado. Pere Tarrés nació en Manresa el 30
de mayo de 1905. Tuvo una participación activa y decisiva en
la creación de la Federación de Jóvenes Cristianos de Cataluña
(FJCC), dinamizó la Acción Católica catalana con discursos
masivos en actos con jóvenes laicos y practicó la caridad con
radicalidad evangélica tanto en sus años de médico como en los
últimos años de su vida ya como presbítero. Murió en
Barcelona, por graves problemas de páncreas, el 31 de agosto
de 1950. Desde el 6 de noviembre de 1975, sus restos mortales
reposan en la parroquia de San Vicente de Sarriá, en la parte
alta de Barcelona, donde cada día desfilan decenas de
creyentes para rezar ante su sepulcro. Por ejemplo, el día de
la beatificación, no se pudo cerrar el templo al mediodía por
la gran cantidad de gente que entraba y
salía.
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