Estamos frente a la obra más extensa del autor, desglosada en diecisiete capítulos. El gran mérito de la novela radica en las minuciosas descripciones del ambiente doméstico y sociológico que acompañan al hilo argumental.
A un grupo de jubilados que comparte ocio y conversación, llenos de experiencias y con poco futuro, le toca la lotería. Este hecho trastorna las aguas mansas e introduce nuevas expectativas.
El autor saca a relucir una sociedad humilde y sus vivencias. Lo hace desde el profundo conocimiento de lo humano y de la profesión médica, que aflora en varios momentos de la trama.
Los diálogos de los personajes son breves y directos, el lenguaje huye de los cultismos y es del todo coloquial. Tanto los personajes masculinos como los femeninos son genuinos.
Se trata de una narrativa precisa y simple, que facilita mucho una lectura que satisfará sin duda a los amantes del costumbrismo y de las novelas ligeras.