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Puigcerdà volvió a acoger, el viernes, 17 de julio, la Jornada de Verano de la Profesión Médica, un espacio de encuentro, debate y reflexión que llegaba este año a su 24ª edición. La jornada, organizada por el Consejo de Colegios de Médicos de Cataluña (CCMC), el Colegio de Médicos de Barcelona (CoMB) y la Asociación Universitaria de Cerdanya (AUCer), forma parte del programa de la Universidad de Verano de la Universidad Ramon Llull (URL). El título de este año, 'Retos deontológicos en la era de la IA', ya anunciaba un contenido de alto interés profesional. No era la primera vez que en la Jornada de Verano se abordaban los retos y oportunidades que plantea la inteligencia artificial (IA) en el ejercicio de la medicina, pero este año se ha apostado por poner el foco sobre los aspectos éticos y deontológicos asociados al uso de esta tecnología, tanto desde el punto de vista más teórico como a través de experiencias. Un tema de gran interés, tal y como demostró el récord de inscripciones en la Jornada, con más de 120 asistentes.
En la inauguración, la presidenta del CoMB y vicepresidenta del CCMC, Elvira Bisbe, destacó que la Jornada era una invitación a debatir y reflexionar a fondo en torno al contenido del documento de posición del CCMC Recomendaciones deontológicas sobre el uso de la IA en el ejercicio de la medicina, publicado y presentado en el CoMB en junio de "Se trata de un documento excelente elaborado por la Comisión de Deontología del CCMC, que habrá que ir revisando, ya que nos encontramos ante un fenómeno en continua evolución", afirmó la presidenta del CoMB.
La conferencia inaugural corrió a cargo de la presidenta de las Comisiones de Deontología del CCMC y del Colegio de Médicos de Lleida (COMLL), Montse Esquerda, médico referente en bioética y redactora principal del documento de posición del CCMC. Bajo el título 'Medicina con IA: ¿más datos, más dudas?', Esquerda planteó algunos de los principales interrogantes que se abren sobre la profesión y el ejercicio de la medicina a medida que la IA se introduce en la práctica diaria. ¿Qué va a desaparecer y qué se va a mantener de la medicina que conocemos? ¿Los médicos serán sustituidos en un futuro? ¿Pueden los algoritmos ser realmente más empáticos que los profesionales? Esquerda defendió que los médicos deben ser capaces de liderar los cambios asociados a la introducción y uso de la IA en la medicina. “La respuesta debe darla la profesión, no los ingenieros ni los informáticos”, afirmó, recordando que no se puede volver a repetir lo que ya ocurrió con la primera digitalización, “un proceso en el que los médicos estuvimos ausentes”.
Durante su intervención, Montse Esquerda puso sobre la mesa cuestiones como la necesidad de disponer de estudios y herramientas que evalúen con rigor el uso de la IA en medicina; el reto de definir y mantener aquellas competencias esenciales para el ejercicio que el profesional no puede perder o la necesidad de velar para disponer de datos de calidad que alimenten y entrenen la IA para evitar sesgos que incrementen, aún más, las desigualdades. Para Esquerda, es indudable que la IA sustituirá a una forma de ejercer la medicina. "Pero los médicos no podremos ser sustituidos si somos capaces de seguir respondiendo humanamente a la complejidad humana", afirmó.
Mesa 1: Presentación y debate sobre el documento del CCMC
Los presidentes de las comisiones de deontología de los cuatro colegios catalanes fueron los ponentes de esta mesa en la que se debatió en torno a la motivación y al contenido del documento de posición publicado recientemente. La mesa fue moderada por la secretaria de la Comisión de Deontología del CoMB, Cristina Fortià y el presidente de la comisión del Colegio de Médicos de Tarragona (COMT), Eduard Corbella, inició el debate con la presentación del decálogo de recomendaciones donde se resumen las principales ideas del documento. Corbella destacó que los valores del Código de Deontología deben ser la garantía para que la IA no acabe deshumanizando la medicina. “Los profesionales somos mucho más capaces de lo que pensamos en asumir este reto”, afirmó.
Por su parte, el presidente de la Comisión de Deontología del CoMB, Josep Manuel Menchón, centró su intervención en la relación médico-paciente. "Los clínicos tenemos la sensación de que, en la consulta, ya no somos dos, sino tres", ironizó. Ante una IA que no se cansa, que no tiene prisa y que no tiene dudas, Menchón reivindicó y puso en valor el juicio crítico y la experiencia del profesional.
El impacto que el uso de herramientas de IA puede tener sobre la responsabilidad profesional fue la cuestión abordada por el presidente de la Comisión de Deontología del Colegio de Médicos de Girona (COMG), Joan Mulà, que planteó la necesidad urgente de actualizar la ley de autonomía del paciente -aprobada hace más de 20 años- y el consentimiento informado y adecuarlo a la nueva realidad. Mulà planteó que, cuando interviene la IA, más allá de la responsabilidad derivada de la decisión clínica del profesional, también aparece la derivada del diseño, actualización y mantenimiento de la herramienta y que recae en los desarrolladores y organizaciones sanitarias. "Deberemos ser muy rigurosos a la hora de informar al paciente del uso de herramientas de IA y de documentarlo en la historia clínica", alertó Mulà.
Mesa 2: El uso de la IA en medicina: ¿dónde estamos?
En la segunda mesa, moderada por el médico de familia y vicepresidente del CoMB, Jaume Sellarès, se debatió sobre desafíos y oportunidades concretos que el uso de la IA está planteando en el día a día. La pediatra Iolanda Jordan, adjunta a la Dirección Médica del Hospital Sant Joan de Déu (HSJD) y vocal de la Junta del CoMB, destacó que en centros como el suyo ya se están utilizando de forma rutinaria herramientas de IA en gestión, administración y predicción de necesidades de recursos. En cuanto a la parte más administrativa, Jordan recordó que la IA puede ayudar a liberar tiempo para destinarlo a tareas de mayor valor y también para la conciliación.
El médico de familia y presidente de la Sociedad Catalana de Medicina Familiar y Comunitaria (Camfic), Antoni Sisó, también apostó por una IA que ayude a poner en valor y a dignificar aquellas tareas que sólo el médico puede realizar. Sisó se mostró crítico en cuanto al retraso en la introducción de herramientas de IA en el sistema de salud en Cataluña y en el Estado. "Vamos tarde y, si el profesional no tiene herramientas, se las buscará por su cuenta", alertó. Tanto Sisó como Jordan insistieron en la necesidad urgente de formar a los médicos en el uso de la IA y en la responsabilidad de los profesionales a la hora de hacer un buen uso y de conocer la explicabilidad de estas herramientas.
La especialista en salud pública y directora del eHealth Centro de la Universidad Abierta de Cataluña (UOC), Marta Aymerich, recordó que, en el ámbito de la salud pública, hace ya tiempo que se utilizan herramientas de IA con grandes volúmenes de datos. Destacó el enorme potencial que tienen estas herramientas, por ejemplo, a la hora de capacitar a profesionales de zonas empobrecidas para el diagnóstico de enfermedades desatendidas a través del uso de aplicaciones que incorporan la IA. Sin embargo, alertó de que es fundamental saber con qué datos se entrenan estas herramientas y evitar profundizar en desigualdades.
Tanto Aymerich como Jordan y Sisó reclamaron la implicación del sistema de salud público a la hora de participar en la financiación y en la validación clínica y desarrollo de las herramientas de IA, no sólo para evitar sesgos, sino también para garantizar su sostenibilidad en el tiempo.
En esta mesa, también intervino el consultor tecnológico Lluís Mulero, que puso sobre la mesa los tres grandes riesgos que, a su juicio, han venido asociados a tres momentos clave de transformación tecnológica: el riesgo de adicción (al juego, a la pornografía...) que comportó la llegada de internet a los ordenadores; la monetización y la batalla por la atención vinculadas al internet a los móviles, y ahora, con la IA, el riesgo de la pérdida del pensamiento crítico.
Mesa 3: Usos disruptivos de la IA y dilemas éticos
Inició esta mesa, moderada por la presidenta del COMG, Carme López Núñez, el médico y consultor Jordi Serrano, quien expuso las principales ideas y experiencias recogidas en su libro Hacia el futuro de los hospitales. Tecnología disruptiva al servicio de un hospital inteligente, sostenible y conectado con el paciente. Para Serrano, es importante reflexionar sobre cómo y cuándo se utiliza la IA para sacarle el máximo beneficio para el profesional y, sobre todo, para el paciente, teniendo en cuenta también variables como el impacto ambiental de la IA. El camino no es, según Serrano, utilizar la IA, simplemente, por comodidad, “para que me diga algo que yo, como médico, debería saber”. Serrano mencionó, por ejemplo, experiencias de hospitales que están utilizando modelos LLMs (Large Language Model) en zonas de China o Canadá.
El proyecto FarmacIA es una apuesta de Althaia dentro de su estrategia de automatización del servicio de farmacia hospitalaria. El objetivo es aprovechar todos los datos generados de la medicación de los pacientes para, a través de herramientas de IA, abordar y encontrar soluciones a problemas derivados de la polimedicación, baja adherencia al tratamiento, efectos adversos, errores de medicación, etc. La farmacéutica y jefa de este servicio, Núria Sala, presentó el proyecto y reflexionó sobre la necesidad de hacer compatible el uso de la IA con la creatividad, el pensamiento crítico y la motivación, a fin de que no acabe siendo fuente de desaprendizaje o, directamente, de falta de aprendizaje.
En la primera mesa, la doctora Jordan ya había comentado la estrategia global en IA del HSJD y, en esta tercera, la también pediatra Aida Felipe, explicó la filosofía del proyecto Còrtex, una especie de torre de control que recibe todo el ecosistema de datos que este hospital pediátrico recoge a pie de cama. Felipe se centró en una herramienta desarrollada con IA para estratificar el riesgo de sepsis entre los pacientes ingresados y alertar de forma precoz. “Es una herramienta predictiva que identifica patrones que quedan ocultos en el ojo humano y que nos permite anticiparnos a la crisis”, explicó Felipe, quien también destacó que no basta con disponer de la herramienta, sino que debe ser valorada y validada constantemente por el equipo humano, también a pie de cama.
La IA vista desde la consulta de atención primaria fue la mirada que ofreció la médico de familia y miembro de la Junta del CoMB, Anna Escalé. Esta médico, que ejerce en el ámbito rural del Berguedà y que es experta en el uso de la IA para la lectura de imágenes en teledermatología, apostó por aprovechar estas herramientas para ganar tiempo para dedicar al paciente. Por ejemplo, ahorrando minutos en el teclado. “Veo a la IA como una herramienta de apoyo, como aquella segunda mirada que obtendría de un compañero que quizás no tengo al alcance”, afirmó. Escalé reivindicó tiempo para prácticas como las visitas a domicilio, que le permiten “recuperar el valor de la medicina”. En este contexto, proponía, por ejemplo, utilizar micros que permitan transcribir información de gran valor que sólo se obtiene en los domicilios de los pacientes y que sólo pueden captar los profesionales.
Experiencias de médicos en la Antártida
Como es habitual, la Jornada de Puigcerdà también dedicó un espacio más distendido y fuera del tema central de la jornada, a conocer alguna experiencia vital y profesional en primera persona. Este año, el médico y director médico del Sistema de Emergencias Médicas (SEM), Jorge Morales, y el médico de familia del CAP Agramunt, Toni Garcia, compartieron con los asistentes sus vivencias durante su paso por la Base Antártica Española del CSIC, ubicada en la isla de Linvingstone, en la Antártida. En diferentes momentos, ambos profesionales fueron durante unos meses los únicos médicos a cargo de la salud de la comunidad instalada en la base (científicos y personal de mantenimiento y servicios). En un entorno impactante ya tres días de navegación del hospital más cercano, estos dos médicos vivieron una experiencia vital y profesional que nunca olvidarán.
Conferencia de clausura
El expresidente del CoMB, Jaume Padrós, presentó al filósofo, teólogo y director de la Cátedra Ethos-URL, Francesc Torralba, que, con su conferencia Anatomía de la esperanza, llenó a rebosar la sala del Museo Cerdà de Puigcerdà.
La clausura de la 24ª Jornada de Verano de la Profesión Médica corrió a cargo del alcalde de Puigcerdà, Joan Manel Serra; el párroco de la URL, Carlos Pérez Testor; la presidenta del CoMB, Elvira Bisbe, el presidente del Colegio de Farmacéuticos de Girona, Josep Brunsó, y la presidenta de AUCer, Maria Àngels Terrones.