Esta web utiliza cookies que permiten el funcionamiento y la prestación de los servicios de la web así como cookies analíticas y de sesión que almacenan y recuperan información cuando navegas. Clica AQUÍ para más información o para cambiar la configuración de las cookies.
Puedes aceptar las cookies de anàlisis pulsando ACEPTAR o RECHAZAR.
Aceptar Rechazar
Reserva un día y hora para realizar un trámite en las oficinas de Atención al Colegiado y ser atendido por uno de nuestros asesores.
colegiado
No colegiado
Te facilitamos la búsqueda de documentos y publicaciones del CoMB con esta herramienta documental
Acceso a la búsqueda avanzada.
La práctica de la medicina convive de forma inherente con el riesgo, pero el Modelo Catalán de Responsabilidad Profesional Médica ha logrado desplazar el viejo paradigma punitivo de las reclamaciones hacia un enfoque constructivo basado en la mejora continua de la seguridad clínica. Este singular ecosistema encuentra su motor operativo e intelectual en el Área de Praxis y Seguridad Clínica del Colegio de Médicos de Barcelona (CoMB) y el Servicio de Responsabilidad Profesional (SRP) del Consejo de Colegios de Médicos de Cataluña (CCMC). En lugar de limitarse a la simple gestión jurídica o económica de la siniestralidad, esta área se ha consolidado como un auténtico observatorio científico y docente que analiza minuciosamente cada incidente para extraer lecciones valiosas. De esta forma, el SRP del CCMC transforma la experiencia dolorosa de un error médico en conocimiento protector, devolviéndolo directamente a la comunidad sanitaria en forma de recomendaciones prácticas y guías de actuación que fortalecen la calidad del sistema de salud.
El análisis sistemático de las reclamaciones que recibe el CCMC permite extraer aprendizajes cruciales a partir de tres grandes áreas claramente diferenciadas que van más allá de la clásica sentencia judicial. La primera es aquella en la que se detecta un defecto de praxis claro, donde el estudio de la ruptura de la lex artis ad hoc sirve para desgranar qué protocolos o factores humanos han fallado. La segunda área engloba los casos en los que, a pesar de no existir un defecto de praxis médica en la actuación técnica, el juzgador aprecia un déficit subsanable, a menudo vinculado a omisiones en el consentimiento informado o vacíos documentales en la historia clínica. Finalmente, la tercera área recoge aquellas situaciones en las que, a pesar de no haber ningún error técnico ni defecto formal, el paciente percibe que la atención es mejorable a causa de una fractura en la comunicación o la falta de empatía, lo que ofrece una oportunidad de oro para diseñar acciones formativas orientadas a la humanización de la asistencia.
Para que toda esta información recogida se traduzca en un cambio real en la cabecera del enfermo, el CCMC-CoMB ha estructurado un robusto modelo de difusión académica y científica que utiliza como material didáctico los datos históricos de siniestralidad previamente anonimizados. Esta actividad preventiva se materializa en el impulso de tesis doctorales y trabajos académicos en colaboración con las universidades, así como en la publicación de artículos de investigación en revistas científicas indexadas de gran prestigio. Asimismo, el Área de Praxis y Seguridad Clínica organiza regularmente ponencias, seminarios y talleres de simulación en los mismos hospitales, acompañados de la edición de cuadernos de buena praxis, consiguiendo que la evidencia sobre seguridad clínica se integre de forma natural en la formación continua y en la literatura que consumen los especialistas en su día a día.
Un caso paradigmático de esta corriente de aprendizaje ha sido el abordaje de la torsión testicular en el ámbito de las urgencias y la urología. Se trata de una patología considerada un never event cuando no es diagnosticada o tratada de forma oportuna, ya que representa un error asistencial grave, claramente identificable y potencialmente evitable si se siguen escrupulosamente los protocolos establecidos. En este contexto, la responsabilidad diagnóstica recae inicialmente en los servicios de urgencias, mientras que los casos diagnosticados o aquellos en los que persiste la sospecha clínica pasan posteriormente a manos de los urólogos por ser valorados y recibir el tratamiento definitivo. El retraso o la falta de diagnóstico en la fase inicial puede comportar la pérdida de viabilidad del testículo y generar importantes consecuencias clínicas y medicolegales. Históricamente, el retraso diagnóstico de la torsión testicular provocaba la necrosis del órgano y una alta tasa de extirpación y reclamaciones. Ante esto, el CCMC-CoMB analizó los casos, publicó masivamente en revistas de impacto y estableció recomendaciones claras frente a cualquier dolor testicular agudo. Como consecuencia directa de esta intensa transmisión de conocimiento y de una mayor concienciación de los profesionales, las reclamaciones por esta causa en Cataluña se han reducido de forma relevante, lo que demuestra de forma tangible el éxito y el valor supremo de este modelo de responsabilidad profesional.Área de Praxis y Seguridad Clínica. Servicio de Responsabilidad Profesional del CCMC.