Revista COMB

Gestión de bajas laborales: propuestas de mejora

El volumen de bajas laborales por incapacidad temporal (IT) ha alcanzado, en nuestro entorno, máximos históricos en los últimos años. Para hablar de esta cuestión, la revista COMB ha planteado una conversación a tres bandas entre profesionales de las especialidades más afectadas por este incremento: la psiquiatra, jefa de la Sección de Psiquiatría Comunitaria del Hospital Clínic y coordinadora del Centro de Salud Mental de Adultos Izquierda del Eixample, Myriam Cavero; el médico rehabilitador y director del departamento de Medicina Física y Rehabilitación en el Hospital Egarsat, Joaquim Chaler, y el médico de familia, director del EAP Cerdeña y vicepresidente del CoMB, Jaume Sellarès.

JAUME SELLARÈS (JS) – Los datos muestran que las bajas están aumentando de forma considerable, tanto en Cataluña como en los países de nuestro entorno. ¿Tenéis esta percepción?
MYRIAM CAVERO (MC) – En el ámbito de salud mental, las bajas han aumentado muy significativamente, sobre todo, después de la pandemia y, especialmente, las relacionadas con el estrés y trastornos adaptativos.
JOAQUIM CHALER (JC) – En cuanto a las patologías musculoesqueléticas, también han aumentado mucho. Una de las causas principales es que existe un vaso comunicante entre los problemas musculoesqueléticos y la kinesiofobia, o miedo a hacer ejercicio, y el hecho de que no tenemos herramientas para abordar de forma eficiente el gran volumen de pacientes.

JS – Con los recursos que actualmente tiene el sistema, ¿creéis que hay suficiente agilidad para gestionar las bajas?

MC – Ante un malestar emocional, no es necesario ir directamente al especialista en salud mental. En Cataluña, tenemos un modelo escalonado de atención a la salud mental, que comienza con el médico de familia y en el que, además, dentro del Programa de Colaboración entre Salud Mental y Atención Primaria (PCP), psiquiatras, psicólogos clínicos y enfermeras de salud mental nos desplazamos a los centros de atención primaria un día a la semana. Este sistema es ágil porque se pueden realizar interconsultas. Además, en los CAP ahora está la figura del Referente de Bienestar Emocional Comunitario (RBEC), que valora malestares o situaciones vitales que no son trastornos mentales y que podrían mejorar con un recurso psicoeducativo o comunitario, sin necesidad de medicar ni de bajas laborales prolongadas.

JC – Aumentar recursos de rehabilitación sería esencial, pero los médicos de los equipos de primaria deben ser centrales. Llevar a fisioterapeutas a los centros de primaria ha tenido una respuesta heterogénea, porque no ha habido un camino estandarizado. El problema es que los rehabilitadores tenemos datos sobre morbilidad y mortalidad, pero no sobre qué grado de afectación funcional tienen los pacientes y cómo abordarlos para realizar una intervención de poca intensidad o enviarlos al especialista. Deberíamos interaccionar más con la primaria, de forma interdisciplinaria, sostenida y estructurada para ir compartiendo herramientas y dar una atención más individualizada y efectiva. Y también intentar buscar recursos y compartirlos.

JS – La gestión de las bajas laborales comporta un proceso que tiene dos partes diferenciadas: el diagnóstico, que es un acto médico, y el trámite administrativo, que garantiza que el trabajador pueda seguir cobrando su salario. Por eso, hay países en los que funciona la declaración autorresponsable: una persona enferma no está en condiciones de ir a trabajar, pero ya sabe lo que tiene; no necesita un diagnóstico, sólo el trámite. La ley actual obliga a que este acto administrativo también deba hacerlo un médico, lo que sobrecarga la atención primaria y aumenta las listas de espera. Si sacáramos de la primaria la gestión de las bajas laborales de corta duración, sería como si, de golpe, tuviéramos otros 133 profesionales trabajando a tiempo completo. Vosotros, que veis casos más evolucionados, con diagnósticos más severos y bajas largas, ¿tenéis la sensación de que contáis con el apoyo del Instituto Catalán de Evaluaciones Médicas (ICAM) o no interaccionáis con él?

MC – No sé si en el ICAM hay poco personal y están desbordados. El hecho es que tenemos muchos pacientes con bajas prolongadas, muy largas, que cronifican al paciente y dificultan que vuelva a trabajar. El ICAM debería ser un factor clave para evitarlo. A veces, el paciente acude a grupos psicoeducativos de RBEC o psicoterapéuticos de psicólogos clínicos, se encuentra mucho mejor y el médico de familia valora la incorporación laboral, pero entonces aparece un desbordamiento emocional y el paciente no se ve capaz de hacerlo. En esto, las empresas tendrían algo que decir y hacer, por ejemplo, facilitando una incorporación progresiva, que no fuera total de un día para otro.

JC – Hay muchos problemas socioeconómicos y laborales que no debemos esperar a que el ICAM solucione. En las mutuas tenemos mucha relación con ellos. Su trabajo fundamental es determinar el grado de incapacidad con la información, pero, a veces, no nos entendemos y enviamos a un paciente con una propuesta y nos envían la contraria, vamos haciendo ping-pong y eso nunca debería hacerse: es devastador desde el punto de vista de manejo del paciente. Deberíamos tener unos canales de comunicación estructurados y permanentes. Pero cuando llegamos al ICAM, el problema ya se ha hecho mayor. Deberíamos empezar antes.

JS – A veces culpamos al ICAM como institución, pero debemos ser conscientes de que los compañeros que están allí tienen mucho trabajo y son muchos menos de los que eran. Por otro lado, en el ámbito osteomuscular, hay pacientes que necesitan una prueba o una intervención para recuperarse y realizar una rehabilitación posterior, pero están en la misma lista de espera que el resto. ¿Cómo veríais que se estableciese algún mecanismo o circuito específico para agilizar estos casos?

JC – Hay algo que no es muy popular, pero que ya se ha planteado: la colaboración de las mutuas de accidentes con la sanidad pública para agilizar estos procesos. Aunque existe la dificultad de no compartir historia, en las mutuas tienen la potestad de hacer un control de las bajas y estos recursos pueden sacar trabajo de la sanidad pública. Quien debe mandar es el médico de familia, que conoce al paciente, pero éste podría coordinarse con un especialista de la mutua para agilizar intervenciones quirúrgicas o procesos de rehabilitación.

JS – Si tuvierais que hacer una carta a los reyes respecto de las bajas y las incapacidades, ¿qué pediríais específicamente desde vuestra especialidad?

MC – Sería muy larga... Pediría más recursos, que podamos trabajar con la primaria. Y también pediría más psicólogos clínicos, porque no es necesario medicalizar muchas de estas patologías, por ejemplo, las situaciones de estrés. Un psicólogo clínico no es un acompañamiento o un soporte, sino que ofrece una terapia cognitivo-conductual, un trabajo por objetivos.

JC – Mi carta incluiría dar mucha más formación a todos los clínicos sobre la disciplina de la rehabilitación y de la aplicación de ejercicio para el cuidado de las enfermedades. También estructurarlo todo de forma interdisciplinaria y con una comunicación fluida para reforzar los recursos de rehabilitación y evaluación objetiva de la discapacidad y poder ser eficientes y eficaces en diferentes niveles y redes asistenciales. 

Accéso al vídeo completo