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Metges, infermeres i treballadors socials debaten sobre com aplicar la llei que regula l’eutanàsia

Médicos, enfermeras y trabajadores sociales debaten sobre cómo aplicar la ley que regula la eutanasia

La Ley Orgánica 3/21, de 24 de marzo, de regulación de la eutanasia entró en vigor el 25 de junio de 2021 y reconoce el derecho de los ciudadanos en situaciones de enfermedad irreversible y/o de sufrimiento grave, crónico e imposibilitante a  decidir morir a través de la eutanasia o del suicidio asistido. España es el sexto país del mundo y el cuarto de Europa que reconoce ese derecho.

La aplicación de esta ley interpela a diferentes profesionales del ámbito de la salud y, para reflexionar sobre ella, el Colegio de Médicos de Barcelona (CoMB), el Colegio Oficial de Enfermeras y Enfermeros de Barcelona (COIB) y Colegio Oficial de Trabajo Social de Cataluña (TSCAT) organizaron conjuntamente la jornada de debate: 'El derecho a decidir cómo morir', que se celebró el pasado 11 de noviembre en Manresa y que contó con más de 700 asistentes (200 presenciales y unos 500 conectados online). El debate giró en torno a las vertientes ética y asistencial de la eutanasia y sobre el proceso de la toma de decisiones y de apoyo a los pacientes por parte de los profesionales de la salud. La sesión contó con aportaciones de profesionales de la medicina, la enfermería, el trabajo social y la filosofía.

La médica Cloti Morales Coca, miembro del Comité de Ética Asistencial de ALTHAIA durante el período 2014-2019, moderó el debate y explicó el doble objetivo de la sesión: por un lado, dar a conocer los requisitos que marca la ley para solicitar la ayuda a morir y las garantías que tienen los pacientes para ejercer esta voluntad y, por otra, hacer conocedores a los profesionales de la implicación y garantías que supone este proceso para los profesionales.

Eutanasia y ética profesional

La jornada comenzó con la conferencia "Sobre la eutanasia, reflexiones desde la ética", a cargo de la doctora en filosofía Begoña Román Maestre. Román incidió en tres ideas clave para entender la importancia de la aprobación de esta ley. La gran novedad es que reconoce "el deseo de morir fruto de una decisión serena y autónoma de una persona adulta y competente que lo expresa reiteradamente y que considera que el sufrimiento al que está sometido le resulta insoportable". No se trata, según advirtió, “de una disyuntiva entre eutanasia y cuidados paliativos” y añadió que “despenalizar la eutanasia no significa que ésta sea buena, sino que quien debe decidir si es buena o no, es la persona que así lo quiere”. Por otra parte, Román también quiso dejar claro que esta ley distingue la eutanasia y el suicidio asistido de otros escenarios que ya estaban despenalizados previamente, como son: la adecuación del esfuerzo terapéutico, el rechazo a un tratamiento eficaz y la sedación paliativa o terminal.

La filosofa Begoña Román Maestre durante su intervención online

El segundo punto sobre el que Román incidió fue el papel de acompañamiento de los profesionales que tendrán que asistir la petición. Para la filósofa, "es importante generar una alianza terapéutica" basada en dos pilares: la justicia y la confianza. El paciente tiene derecho a una muerte buena y esa muerte no puede ser “un acto mecánico”, sino que debe estar centrado en la persona. Los profesionales deben informar bien al paciente de su diagnóstico y de las alternativas que existen. La persona que solicita la eutanasia debe ser muy consciente de lo que está pidiendo, ya que es una decisión irrevocable. Ahora bien, en este punto, Román apuntó que es relevante, desde el punto de vista ético, “no cuestionar si es el momento adecuado para hacerlo, querer disuadir al paciente o poner en duda si el sufrimiento es lo suficientemente grande o no ”. Por último, la filósofa también señaló la importancia de atender y acompañar la dimensión social y familiar del paciente para evitar un duelo patológico a las personas cercanas.

 Visión interdisciplinaria de la eutanasia

Tras la conferencia de Román, comenzó la mesa redonda “Visión interdisciplinaria de la eutanasia”, donde participaron la licenciada en derecho, jurista especializada en bioética, directora de la Fundación Victor Grífols y Lucas y de la Cátedra de bioética de la Universidad de Vic (UVic-UCC), Núria Terribas Sala; la médica especialista en Medicina Intensiva, máster en bioética por la Universidad Ramon Llull (URL), miembro de la comisión consultiva de la aplicación la Ley de la eutanasia del Consejo de Colegios de Médicos de Cataluña (CCMC) y presidenta del Comité de Ética Asistencial de ALTHAIA, Olga Rubio Sanchiz; la enfermera licenciada en antropología social y cultural y doctora en sociología Montse Busquets Surribas; y la diplomada en Trabajo Social y licenciada en Antropología y trabajadora social en atención paliativa a domicilio en el PADES de la comarca del Bages Montse Gomis Claret.

La jurista Núria Terribas explicó los requisitos y el procedimiento que marca la ley, tanto para la solicitud de la eutanasia como para el suicidio asistido. El procedimiento incluye diferentes requisitos: la demanda por parte del solicitante de esta prestación de forma reiterada con un margen de tiempo de quince días para asegurar que la decisión es meditada, la valoración de dos médicos y la luz verde de la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña. Terribas señaló la importancia que tiene en estos casos el Documento de Voluntades Anticipadas (DVA), ya que si el paciente ya lo ha redactado previamente, cuando llegue el momento se dará por válido lo expresado en el DVA. Así pues, la jurista insistió en que hay que hacer pedagogía para que los pacientes elaboren documentos concretos de voluntades anticipadas que no tengan dificultades de interpretación, porque advirtió: "Nadie puede pedir la eutanasia por otro".

Terribas destacó algunos aspectos jurídicos relevantes de la ley: “reconoce el derecho y al mismo tiempo lo concibe como una prestación pública de la cartera de servicios que deben aplicar los centros públicos, privados y concertados y que se puede solicitar que se aplique en el hospital y también en el domicilio o en la residencia donde vive la persona”. Así pues, se preguntó “qué papel van a jugar las mutuas en todo esto”. Por otro lado, otro aspecto a destacar es la regulación de la objeción de conciencia, que, según recordó, debe ser "una decisión individual del profesional y no de una institución". Terribas puso sobre la mesa el reto de velar por que haya equidad de acceso en todo el territorio.

Mesa redonda "Visión interdisciplinaria de la eutanasia". De izquierda a derecha: Montse Busquets, Núria Terribas, Cloti Morales, Olga Rubio y Montse Gomis

 La médica Olga Rubio reflexionó sobre el papel de los médicos en el proceso de solicitud de eutanasia. Para Rubio es clave que el médico responsable tenga una “actitud de acogida y acompañamiento desde una mirada de compasión, con empatía y con el espíritu de querer ayudar” y pidió a sus compañeros “ser exquisitos” con el paciente y con su familia. También puso el foco en las necesidades formativas, sobre todo en materia de comunicación y escucha activa, a fin de garantizar la calidad del proceso. “No todos los profesionales sanitarios tienen la experiencia para realizar una entrevista deliberativa que tenga en cuenta aspectos no sólo médicos, sino también psíquicos, psicológicos, emocionales, espirituales...”, alertó. Rubio reconoció que esta ley supone un reto en un momento de transformación del sistema sanitario y es necesario asumirlo con una visión integradora. En este sentido, el CCMC creó la comisión consultiva de la aplicación la Ley de la eutanasia, de la que es miembro la propia Rubio, y que asesora a los equipos que se encuentran ante una petición de eutanasia en a través de un modelo en red multidisciplinar.

A su vez, la enfermera Montse Busquets Surribas reclamó mayor visibilidad para los colectivos de enfermeras y de trabajadores sociales que, según denunció, no están contemplados en el redactado de la ley, pero que sí forman parte de órganos como la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña. Las enfermeras desempeñan un papel fundamental durante todo el proceso deliberativo y muchas veces son interlocutoras cercanas con el paciente y la familia. Busquets también reflexionó sobre el concepto de “cuidar” y su alcance y pidió reforzar el trabajo colaborativo de todos los agentes implicados. “La ley marca un procedimiento, pero lo importante es hacerlo bien y la ética de lo que hacemos. Y ahí estamos todos comprometidos”, concluyó.

El último turno de palabra fue para la trabajadora social, Montse Gomis Claret, quien explicó que los trabajadores sociales deben entenderse como un “equipo complementario de la atención primaria” y que deben poder hacer una correcta evaluación del enfermo y de su entorno. Destacó que es necesaria más formación para conocer los requisitos y límites que describe la ley y también disponer de más tiempo para poder hablar con el paciente y familia sobre un tema que es complejo y sensible. Para Gomis, la ley de la eutanasia "es un reto añadido que supone un cambio de paradigma, como lo supuso en su día el plan de cuidados paliativos".

Durante el debate, todos los profesionales coincidieron en que la eutanasia es un derecho del paciente y que cada uno, desde su ámbito, debe tener un papel de acompañamiento al paciente ya su entorno cercano en esta decisión. También en el hecho de que es necesario abordar cada caso desde la profesionalidad, la empatía y el respeto. Aquí, especialmente, las vertientes ética y humana resultan fundamentales para garantizar la buena calidad de todo el proceso.

Cápsula informativa para los profesionales

A raíz de la aprobación de la ley que regula la eutanasia, el CCMC encargó al Instituto de Formación Médica y Liderazgo (IFMiL) una cápsula informativa dirigida a los profesionales médicos, donde se recogen los aspectos clave de la norma con la objetivo general de velar por la seguridad jurídica y médico-legal y por el cumplimiento deontológico. En esta píldora se detallan, entre otras cuestiones, los requisitos, algunas situaciones a tener en cuenta o el funcionamiento del procedimiento previsto en la ley de la eutanasia.

Apoyo emocional para los profesionales

La atención y aplicación de solicitudes de eutanasia puede generar un impacto emocional entre los profesionales implicados. Fundación Galatea, conocedora de algunos casos de necesidad de apoyo emocional y/o psicológico específico, ha puesto a disposición de todos los profesionales de la salud que lo necesiten su Unidad de Acogida para que el equipo de expertos de la Fundación valore qué recurso asistencial es el más adecuado a sus necesidades y situación.