En una intervención
ante el Colegio Oficial de Médicos de Barcelona dedicado
al beato doctor Pere Tarrés, monseñor Lluís Martínez
Sistach ha pronunciado hoy un discurso hablando de él.
En su intervención, monseñor Martínez Sistach introdujo
cinco puntos esenciales sobre la figura de Pere Tarrés.
Comenzó haciendo
referencia a su vida como vocación. “Él vivió diversas
vocaciones, pero toda su vida está unificada por un
sentido de vocación, de entrega generosa, de olvido de
sí mismo”.
En segundo lugar,
monseñor Martínez Sistach trató lo que el llamó “el
sacerdocio de la Medicina”. El arzobispo explicó como
Tarrés “vivió el ejercicio de la Medicina como una
verdadera vocación y un auténtico sacerdocio” y recordó
testimonios de personas que conocieron al beato y
destacaron su cercanía con los
enfermos.
El tercer punto
tratado por monseñor Martínez Sistach fue la vocación
sacerdotal en Tarrés. Según el prelado, esto es un paso
más en su vivencia de entrega, abandonándose totalmente
a Cristo. Asimismo señaló monseñor Martínez Sistach el
carácter místico del doctor
Tarrés.
El arzobispo de
Barcelona habló también del Tarrés sacerdote de
Jesucristo y recordó las palabras de Juan Pablo II en la
homilia de su beatificación: “En el ejercicio de la
profesión médica va a entregarse con una especial
solicitud a los enfermos más pobres, convencido de que
el enfermo es símbolo del Cristo sufriente.
Convertido en
sacerdote, va a consagrarse con generosa intrepidez a
las tareas ministeriales manteniéndose fiel al
compromiso de santidad asumido la vigilia de su
ordenación”.
En quinto lugar,
monseñor Martínez Sistach destacó “el humanismo del
ministerio presbiterial”. El prelado narró cómo en los
últimos años de Tarrés se confundían el médico y el
sacerdote. “Es el Tarrés del Secretariado diocesano de
Beneficencia –el inicio de la actual Caritas diocesana-,
es el Tarres amigo de sus colegas médicos, es el Tarrés
fundador de la Clínica de la Mercè para enfermos de
tuberculosis...”
Monseñor Martínez
Sistach finalizó su intervención alabando al beato
Tarrés como “hombre de corazón indivisible y ejemplo de
radicalidad en la fe y la praxis cristiana” y animó a
continuar trabajando por su canonización para que puede
convertirse en modelo de la Iglesia Universal.
|